Aquí i ara només lletres...

dilluns, 12 d’octubre de 2009

Alejandro Amenábar con su reciente película estrenada en nuestros cines “Agora” de nuevo impacta y reabre un debate histórico sobre la situación de las mujeres “ilustradas” “formadas”, y/o “eruditas” como Hypatia de Alejandría que también las hubo en determinadas épocas de nuestra historia, pero que fueron invisibilizadas, acalladas y en el peor de los casos, asesinadas por causas varias. Reproduzco un trozo del "Epitafio" de Hypatia a las puertas de su propia muerte: "Vosotros sometéis la razón a la fe, pero la Filosofía consiste en cuestionar, en interrogarse por todo." Hipatia encarna en «Ágora» esa bendita facultad de la razón, que cuando comienza a hacer preguntas, ya nada la detiene...excepto la muerte del villano.

Y es curioso que haya sido un hombre director de cine, que haya optado por mostrar esta triste realidad que tuvieron que sufrir muchas mujeres, además de las calamidades de guerras sin sentido, promovidas por intereses económicos y/o religiosos que al final llevaban a los pueblos al peor de los infiernos posibles, la muerte, el hambre y el empobrecimiento cultural y económico de sus sociedades, sometidos por regímenes injustos y poco visionarios.... esa es una parte de nuestra historia para bien o para mal.

Y digo que me hace gracia que haya sido un hombre de la sensibilidad de Amenábar, pues recientemente ha habido cierto revuelo por la Ley del cine que pretende promover medidas de discriminación positiva para facilitar el impulso de producciones y direcciones de mujeres cineastas en nuestro país.



Sin embargo, y más allá de estos hechos que sin duda, ayudan a visibilizar a las mujeres que jugaron un papel importante en la ciencia y en el transcurso incluso de la política y que sacrificando su vida en ello, hoy quería destacar que el “espíritu de Hypatia” está muy presente en nuestro tiempo, en el momento, político, económico, cultural y social en el que vivimos. Y me refiero a ese espíritu emprendedor, de búsqueda de conocimiento, de curiosidad por saber y comprender el tiempo en el que nos ha tocado vivir, reflexionando sobre como hacer que el mundo sea mejor para las personas. Ese es el espíritu que impulsó a Hypatia de Alejandría en esa búsqueda incansable del conocimiento y que hoy es tan actual en otras mujeres de nuestro tiempo.
No os podéis ni imaginar la cantidad de mujeres científicas, académicas, comunicadoras, escritoras, políticas, emprendedoras, investigadoras y/o profesionales en general que están marcando un rumbo diferenciado en nuestras sociedades, que buscan el conocimiento y cómo mejorar el mundo desde su micro realidad más cercana.



La contribución del talento femenino en el progreso mundial a nivel tecnológico, social, económico, político y cultural es cada vez más palpable en nuestras sociedades modernas. Es evidente que aún no son muy visibles, pero existen y su trabajo está siendo reconocido en sus entornos profesionales y apreciado a través de pequeños detalles que se perciben en nuestra vida cotidiana sin que a penas nos demos cuenta de que han sido propiciados por mujeres.
De la mano de los avances científicos, en la contribución a la investigación en vacunas y en nuevos fármacos para combatir enfermedades importantes aún persistentes en nuestro planeta como la malaria, por ejemplo, que afecta a miles de mujeres, la Doctora Clara Méndez, creadora del Centro de Maniça en Mozambique en el que se estudia y se trata esta enfermedad tan letal todavía. O como el caso de la doctora Silvia Sanjosé jefa del Instituto Catalán de Oncología que dirige un equipo compuesto por mujeres científicas, experimentadas en esta especialidad. Mujeres que contribuyen sin duda alguna, con sus investigaciones a mejorar de la calidad de vida de muchas otras mujeres.



Por no hablar de las mujeres políticas, comprometidas, activista de un feminismo social que pretende mejorar la situación de las mujeres y equilibrar la balanza en el capítulo de derechos y libertades. Podría citar una larga lista de mujeres de diferentes partidos políticos, aunque quisiera destacar por ejemplo el acuerdo unánime de esas mujeres que el Parlamento Europeo han aprobado recientemente. En concreto, un informe sobre lenguaje no sexista en la Institución. La Cámara Europea está siendo un campo de cultivo para elaborar leyes que beneficien a las mujeres y un espacio en el que se están tejiendo redes entre las mujeres políticas que con mayor frecuencia, ponen por encima de sus intereses partidistas, las prioridades de las ciudadanas. El espíritu de Hypatia está calando en estos espacios de “poder”, de influencia y de elaboración legislativa para fomentar cambios legislativos que modifiquen conductas sociales inadecuadas por ejemplo.



En España y/o en Cataluña, en estas dos legislaturas, también ha sido de la mano de mujeres políticas que se han podido impulsar leyes como la ley contra la Violencia de Género, la ley de Igualdad o la de la Dependencia que constituyen avances normativos importantes, pero sobre todo, mejoras estructurales a nivel social, sanitario, económico y laboral con el objetivo de mejorar la calidad de vida de millones de mujeres.
En el sector empresarial, ya existen estudios que muestran como las empresas dirigidas por mujeres, suelen tener más presente los aspectos como la conciliación de la vida personal y laboral, o los usos del tiempo para organizar mejor la productividad empresarial. Uno de los factores más destacados de este siglo XXI es la incorporación de más mujeres en el mundo del trabajo, e incluso la constitución de plantillas casi en exclusividad de mujeres trabajadoras en algunas empresas.
El reconocimiento a través de diferentes distintivos que otorgan Instituciones (Estatal Autonómica, Provincial, etc) para premiar las buenas prácticas llevadas a cabo por empresas en estos temas que comentaba antes, es un buen incentivo para las empresas y está demostrado que la productividad aumenta, como aumenta el bienestar de las mujeres en su ambiente laboral.
Y así en muchos otros campos. La literatura, el cine, el periodismo, las artes plásticas, la música, la producción escénica, las tic’s, y un lago, etc comienza a estar protagonizado por mujeres que saben lo que quieren, que poseen talento y cuentan con la valentía de la curiosidad y la firmeza de sus propias convicciones. El simbolismo de lo que representó Hypatia para aquellos tiempos es vigente en nuestro presente. Y la historia está reclamando con ahínco más Hypatias en este mundo.