Aquí i ara només lletres...

dissabte, 6 d’abril de 2013

Time after time...



Estirar el tiempo, tirar de los ratos sueltos, alargar las horas sin perder de vista ni una…, vivir cada instante como si fuera una historia interminable…Esto no tiene nada de “mágico” yo diría que es absolutamente terrenal…

El tiempo es valioso, bien gestionado te fortalece en estados de crisis, si consigues moverte con habilidad entre sus márgenes.

El día, la noche, durante la semana, al medio día, un sábado por la mañana, un domingo por la noche… Los minutos discurren sin cesar cargados de pensamientos.  La vida continúa después de un tiempo, pero hay cosas que nunca cambian, y otras que lo cambian todo…

También existe un tiempo para cada cosa, ahora es distinto de hace tiempo…Las experiencias nos marcan, nos orientan, nos hacen  madurar, nos enseñan el camino que antes no podíamos ver…o nos resistíamos a tomar…

Pero al final de todo este tiempo, la vida sigue siendo lo importante, la propia, la de aquellos a los que amas, aquellos en los que crees, en los piensas y que van contigo más allá del tiempo…

Regalar tiempo, es hermoso, compartirlo de forma consciente porqué ese día decidiste que lo deseabas hacer y encontraste el lugar, y una razón igualmente especial para hacerlo. 

A veces, nos lamentamos en ese “me gustaría…” como si quedase algo en el tintero que no dio tiempo a escribir, decir, explicar…y generoso como es a su paso, nos lo devuelve sin que nos demos cuenta, en una serie de coincidencias.

Por eso, espacio y tiempo se entienden bien, conviven en una correlación de circunstancias que les unen sin traspasar sus zonas de competencia. Ambos comprenden bien el rol que le corresponde a cada uno en la maravillosa sorpresa de una escena casual…única e irrepetible...

Pero quién marca lo que es pasado, presente y lo que aún está por llegar es el tiempo, y esto lo supedita todo. Interviene en las decisiones que tenemos que tomar para un futuro, nos ayuda a comprender cuando echamos la vista atrás y rebobinamos la historia, y nos contextualiza en el aquí y ahora para tener el valor de reconocernos, en la distancia de un silencio…

Al tiempo lo puedes sentir desde lejos, o un poco más cerca, mientras estás entretenida en tus cosas, aunque no le hables, lo sientes por todas partes...

Desde un punto de vista platónico, al fin y al cabo es una “idea” ¿No? Es el amante perfecto porque no puedes poseerlo, imposible, se te escapa sólo de pensarlo… y ningún rato que pasas con él se parece a otro.  Sigiloso entre las horas…te va atrapando y cuando crees que ya le conoces, desaparece sin dejar rastro. La única idea no tangible, pero si perceptible que me recuerda al tiempo es el viento…como la esencia de un perfume que jamás olvidas…

Tiempo, después de un tiempo…