Aquí i ara només lletres...

dimecres, 20 de febrer de 2013

El planeta de los “cínicos”



Sobre posiciones no hay nada escrito, todo puede cambiar de la noche a la mañana…Incluso el carácter, el relato de esos personajes a los que elegimos cada cuatro años, que parecía solvente y comprometido, suele cambiarse según sople el viento mediático…Hay evidencias claras que lo demuestran.

Ya nada es firme y contundente, ningún rostro conocido en el que poder verse reflejado, con el que sentirse plenamente de acuerdo y comprometido…Todo parece estar bajo sospecha en esa burbuja de desconfianzas y pactos secretos que se rompen con la fragilidad del aleteo de una mariposa que provoca la virilidad de un caos por segundos…

Cínico, en el mejor sentido del término, está relacionado con una forma de filosofar, interesada fundamentalmente por la moral. ¡Menuda paradoja…! Y en el peor de los casos, se atribuye a lo impúdico y procaz, a los que muestran desvergüenza en el mentir…

En ese planeta semicircular, últimamente los hechos, las actitudes y las palabras, nos llevan a concluir que hay más cínicos del segundo supuesto. Y así andamos, entre reyertas titánicas de poderes endémicos, luchas de supervivencia personales, y una diáspora escéptica en busca de nuevas referencias. La dispersión como fenómeno de este tiempo movedizo, ya no de las organizaciones, sino también de los espacios de representación, pues hecho el balance de apenas unos meses, no sale a cuenta seguir bajo la tutela de ese mundo aparte, desconectado de una realidad que vive en otro planeta, justamente, no en ese…

Así los cínicos que ocupan sus bancos de terciopelo, en verdad han dejado de parecerse a los seres humanos y han tomado la forma de una especie anterior, como si ellos mismos representasen a la regresión a la que nos llevan a todos…Ni los avances científicos, tecnológicos, ni la educación, ni nuestro ahora cuestionado estado del bienestar logró hacerlos mejores, a juzgar por cómo se comportan hoy nuestras mono sapiens “élites”…

Tal vez, personajes de un nuevo concepto de “pan y circo”. Ahora, el show está en las cámaras, hay intrigas en todos los colores, malabarismos, esperpento, animalidad, secretos de sumario aireados y un sinfín de entretenimientos que alimentan las arcas, no precisamente públicas…

La gente, sencillamente se desconecta de ese planeta de cínicos. Para eso ya están los programas basura de la cotidianidad, basta  sólo con cambiar de canal. Probablemente, de lo poco que interesa lo que se dice o decide en ese planeta alejado, se ha convertido en un código más de TDT, al que por defecto se hace clic…o en un bucle tedioso de la nube al que se llega por error…

Lo más tristes de todo es que las cosas buenas que se podían conocer en esa esfera, quedan diluidas, camufladas, ni se ven, ni llegan al corazón de los hogares que es dónde deberían estar para armarse de razones…y servir para algo.

Lo siento, pero no veo una respuesta inteligente, valerosa,  eficaz, ni conjuntiva, ni honorable de sus señorías "simias" que pudiera estar a la altura básicamente, de las circunstancias y resolver los problemas de nos acechan cada día…

Es como el viejo dicho de “ni hacen, ni dejan hacer” a otros, dando palos de ciego. Son responsables del estancamiento general, han puesto freno a la evolución progresiva que debía producirse, han dinamitado el futuro de una generación que jamás obtendrá la calidad de vida de sus antepasados, cuestión ésta que contradice los mismísimos principios de la evolución de las especies…

De ahí, la “simiótica” de los signos de decadencia, o debería inventar el concepto moniótica…

Supongo que como en la película del planeta de los simios, habrá que volver a empezar desde cero con lo que pueda ser digno de recuperarse, porque esa muestra de escaños ya no es representativa, ni se corresponde con la realidad exterior, ya no es válida, ni parece aspirar a nada superior más que quimeras imposibles…Es el momento de rebelarse ¡Manifiéstate!