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diumenge, 18 de març de 2012

La Pasión por el Arte, nunca está en crisis...

Un  ejemplo para el contraste...

La feria de arte y antigüedades TEFAF (The European Fine Art Fair) convierte el centro de congresos de la ciudad holandesa de Maastricht en una muy exclusiva galería. 

TEFAF abre sus puertas por vigésimo quinta vez. Una Feria que tiene unos orígenes humildes y se ha convertido en un espacio resevado para los esnobistas del coleccionismo millonario. Fue creada por un pequeño círculo de antiguos comerciantes que a finales de los años 80 se unieron y fundaron la TEFAF. 


Desde sus comienzos, la TEFAF tuvo una orientación internacional aquí está una de sus claves de éxito. Y esa sigue siendo la tendencia: el año pasado llegaron visitantes de 55 países. Y no con el mismo perfil, precisamente. Maastricht se ha convertido en centro de peregrinación para los 'superricos', aquellos para los que el arte es cada vez más una opción de inversión.
En los 25 años que han transcurrido desde la fundación de la TEFAF, el mercado de arte se ha duplicado con creces. En 2007, año récord, el volumen de ventas anual se situó en 48.000 millones de euros.
Además, la TEFAF ejerce una notable fuerza de atracción para los inversores conservadores. La mayor parte de lo que se ofrece aquí tiene el reconocimiento de siglos, y los artistas contemporáneos tienen que ser Gerhard Richter -por ejemplo- para ser admitidos. Desde luego, ni rastro de jóvenes apuestas de las que nadie sabe qué será dentro de 20 años.
La reflexión que me sugiere.
No será porque en Cataluña no tenemos tradición artística y cultural, y una amplia y diversa oferta de expositores de arte y antigüedades.... El arte siempre es un valor y en tiempos de crisis creo que más. Tal vez, deberíamos visualizar más este tipo de mercados, como posibilidades alternativas para atraer inversores de otros niveles, ya que la marca Barcelona y nuestros artistas y nuestro patrimonio bien lo valen. 
Maastricht lo inició de forma sencilla con una orientanción inteligente y la perseveranza de una red de comerciantes y profesionales del sector que han acertado en la diana que se fijaron hace más de tres décadas.
Pensando en sectores que podemos reactivar para que nuestra economía crezca, genere mayor ocupación y consolide mercados internos y explore nuevos, sería del todo conveniente abrirse a otras posibilidades de negocio. En el arte tenemos un gran activo a impulsar, marcas y nombres ya reconocidos y una creatividad emergente que puede irrumpir con fuerza en el mercado global. Invertir en arte es invertir en cultura, es invertir en el talento de las personas que crean y esa economía, la de crear y transmitir me parece más constructiva y sostenible que otros modelos por los que nos estamos dejando llevar.
Hay que tener ambición, hay que seguir soñando....