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dilluns, 26 de setembre de 2011

La conciencia sostenible. ¡Respira!

Hoy, las cifras que a mi me han impresionado han sido las de la contaminación en el mundo.
En la vida de una persona la salud debería ser lo primero, sin ella, nuestras defensas son vulnerables y al final, somos presas fáciles de enfermedades, virus o partículas que deambulan en el aire y que acechan sin horario...Si no disponemos de buena salud, no podemos abordar los retos, el día a día, los problemas y las dificultades como tampoco, podríamos disfrutar de esos momentos anhelados...Por eso, es importante cuidarla bien desde el principio. Nuestra sociedad ha avanzado sustancialmente en términos científico-tecnológicos, la farmacología, los sistemas sanitarios de salud pública, la investigación médica, etc. Sí, apesar de la crisis económica y su reverso oculto,  todo apunta a que deberíamos ir por el buen camino, para estar más sanos y tener una vida más longeva, pero hay un aspecto que se nos escapa.
La contaminación atmosférica, es esa cosa a la que no prestamos demasiada atención y que la provocamos nosotros mismos cuando usamos el coche para ir a todas partes, sea a la vuelta de la esquina o a la calle 57 ...y sin embargo,  a nivel global es responsable de 1,3 millones de muertes cada año...Increíble ¿Verdad?, Pues  esto, del mismo modo que lo provocamos con nuestro forma de proceder, también lo podemos cambiar. Ya no se trata del planeta, sino de nuestras vidas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho público su informe de contaminación atmosférica del planeta en el que analizan los datos de 14 regiones del planeta. El objetivo: conocer los factores ambientales que más dañan la salud y concienciar sobre las medidas que, de tomarse, podrían evitar millones de muertes.
Se sabe que las ciudades suelen ser los lugares más contaminados. Yo que soy una cosmopolita enamorada de mi ciudad y me encanta pasear por sus calles, cada vez lo percibo con más intensidad, el aire es más denso y cuesta respirar. Según parece hay pocas ciudades que cumplan las recomendaciones que con tanto ahínco la OMS nos recuerda en cada informe lo necesario que es tomarlas en serio. Todo indica que si continuamos ignorando esta verdad incómoda que evitamos a toda costa, pues nos recuerda lo “altamente contaminantes” que somos, las consecuencias pueden llegar a ser realmente drásticas.
Necesitamos generar una conciencia limpia de contaminación, una mentalidad de sostenibilidad, un mayor respeto por la salud de las personas a nivel global. Este debería ser un eje estratégico en cualquier agenda política de los gobiernos del mundo. Debemos abordar desde una responsabilidad planetaria el gran reto de proteger nuestra atmósfera, si no, llegará un día que ya ni podremos respirar. El oxígeno también se encuentra en el agua. Debemos proteger nuestras aguas y garantizar un suministro sostenible, sin vertidos químicos que destrozan las entrañas de nuestros océanos, de nuestros ríos porqué si no, el agua de consumo urbano sencillamente ya no será potable.
Paremos un momento a pensar sobre ello. Con tantas prisas y cosas por hacer, no nos damos cuenta de qué es lo importante. La salud es importante, la vida digna y saludable de las personas es lo importante, respirar y poder beber agua limpia y en condiciones para diversos usos es importante, cosas que parecen obvias para algunos, para otros son auténticos tesoros.
A veces, con pequeños, pero bien intencionados hábitos se consiguen grandes avances. En la historia de la humanidad podemos encontrar multitud de ejemplos. No podremos construir una conciencia sostenible en este aspecto sin voluntad. La OMS apela en su informe a esa voluntad que han de compartir los cuatro estamentos de nuestra sociedad, personas, ong’s, instituciones y empresas.

Conciencia y voluntad, pero sobre todo, respira todo lo que puedas...