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dilluns, 1 d’agost de 2011

En busca de un punto de encuentro

Se me ocurre que ya que vienen tiempos para repensar y una conyuntura electoral a la vuelta del verano ¿Por qué no, una reflexión sobre un desencuentro?

Sobre la "cosa pública" que está en todos los debates. La conexión entre lo que piden ciudadanos, políticos y trabajadores públicos. 

Resulta que  el político al ciudadano le dice: vótame; y el ciudadano contesta: represéntame; el trabajador público le pide al político que cumpla la ley, y el político al trabajador que cumpla su programa; y finalmente, el trabajador público le pide al ciudadano que le respete, mientras éste demanda que le sirva. 

Esta situación debe mejorarse porque el trabajador público siempre está a la defensiva y percibe que le están atacando. Por eso, debemos encontrar un punto de encuentro en el que el ciudadano sea el centro de la actividad pública y reciba el mejor servicio.

Si nos preguntamos qué debería cambiar, en primer lugar tenemos que plantearnos si queremos muchos trabajadores públicos (cantidad), o que aporten valor (calidad). Para ello es necesario incentivar al trabajador público mediante la gestión de recompensas. También hay que eliminar barreras y desprenderse de la burocracia, es decir, menos administración y más gestión. Debemos pasar de la Administración Pública a la Gobernanza Pública. La política debe incorporar a profesionales, atrayendo a los mejores sin retenerlos y permitiendo que luego se vayan. Hay que democratizar la política, mediante listas abiertas y más permeabilidad en el paso de la empresa a la política y no tanto a la inversa.

Inspirado en una intervención de Javier Llinares, "Los sistemas políticos y las tic"