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dijous, 24 de febrer de 2011

Política y economía, una relación compleja...

La política está a vueltas con la economía, no acaban de entenderse…

Quién debería marcar las pautas es la política, pero la economía es una rebelde independiente, siempre busca la manera de llevarlo todo a su terreno y pasarlo todo a través de sus métodos.

La cosa no pinta bien…ha de haber un equilibrio, porqué del éxito de esta relación dependen millones de vidas. Hablamos de Macropolítica y de Macroeconomía. Está en juego el futuro y hay que comenzar a hablar claro y sin  más antifaz. Es un ejercicio de seriedad y compromiso total por ambas partes.

Mi propuesta, sí, humilde, dentro de mis parámetros de información y conocimiento, etc ,etc…Soy generosa y comparto mis pensamientos por si pueden ser útiles y aportar alguna luz.

La economía lleva demasiado tiempo jugando en solitario y ahora en tiempos de crisis ha de aprender a jugar en equipo, a ella también le beneficiará a medio y a largo plazo.

La política ha de tomar el pulso, la autoridad moral de sus valores y con mucha mano izquierda y sin dejar de seguir su camino, debe saber comprender la mentalidad de la economía, sus entramados empresariales y la singularidad de sus ambiciones. Ella siempre quiere ganar… pero hay que conquistarla para que nos haga ganar a tod@s y así, ella  gane de mejor forma.

Probablemente necesitamos una economía más humanista, con visión de igualdad, más ecológica. Todo suma y hay mucho talento descuidado, ignorado o en el peor de los casos, apartado.

La opción inteligente es encontrar el relato que la convenza de las virtudes de ser más humana. Esta es la tarea que le corresponde a la política, nadie lo hará por ella. Por eso, debe alejarse del día a día y ver desde arribar qué es lo importante, más allá de su propia existencia.

La economía también es un movimiento de transformación social… ¿O es que no vemos como cambia la micro realidad de un barrio por ejemplo, cuando se crea economía en su entorno? Se generan nuevos núcleos de relación entre las gentes y su calidad de vida mejora.

Creo que el problema en el que anda “encallada” la política es que tiene demasiados prejuicios sobre la economía, sí, ella precisamente. Solo está viendo las amenazas y no está trabajando la conquista de sus fortalezas.

La política es pasión, atracción, expresión, conquista en términos de comunicación e ingeniería intelectual… ¿A qué está esperando la política? Ha de tomar ella la iniciativa. Ya ha dado el primer paso, es muy importante, pero ahora debe agarrar las riendas de la economía. Hay que darle a entender que ya no puede ir suelta, alguien tira del estribo cuando se pretende desmarcar, desentender de su responsabilidad social que también la tiene. Pero hay que hacerlo con más contundencia que hasta el momento. Ambas deben creer en su relación, quizás no sea perfecta, pero lo que está en juego es mucho y vale la pena esforzarse.
Hasta aquí, ¡Qué bello es vivir! Diría Bernini….Bueno y ¿Cómo lo hacemos?

Se me ocurren un par de recomendaciones. La primera, Hay que sentarse más a menudo y conversar. Tal vez se ha hablado poco, o peor, no se escuchaban cuando hablaban…y ya sabemos las consecuencias que esta desconexión comportan.

Quizás deberían ponerse en la piel de cada una, intercambiar los roles. Sería una idea reveladora hacer que durante un solo día, la política desarrollase el papel de la economía y viceversa. Seguro que algo nuevo aprendían.

La economía por naturaleza es caprichosa, a veces tozuda en exceso y como siempre busca su interés particular. Concibe poco el concepto de colectividad y por consiguiente, no es muy solidaria…

¿Y la política qué hace? Está demasiado acostumbrada a echarle la culpa de todo al mercado, es casi el eterno diablo, pero esto no es más que una forma de justificar su falta de decisión y de visión global.

Ambas, política y economía, deben realizar una reflexión profunda porque lo que queda claro es que en estos tiempos que corren se necesitan más que nunca.

La segunda recomendación, y acabo con este post. Ambas también deben hacer un ejercicio de introspección y pensar lo que eran antes por separado, lo que son ahora dentro de este marco de relaciones y lo que desean ser en el futuro.

Estoy convencida que llegaran a la conclusión, cada una por su parte de que deben pactar una solución que las una, de una forma más comprometida. Basta con un par de cosas claras y voluntad para llevarlas a cabo, así darán un  paso de gigante y el mundo se lo agradecerá.

Para este propósito, deberemos buscar la complicidad de la filosofía, quizás nos pueda arbitrar el acuerdo. Ella es sabia, y seguro que encontrará la manera de extender los puentes adecuados para conectarlas.

14 horas, desde Vilanova, cerca del mar y con un sol de primavera precoz que dan ganas de mojarse...