Aquí i ara només lletres...

dissabte, 22 de gener de 2011

Salir del armario...

Decía Einstein…”los hechos son los hechos, pero la realidad es la percepción…”


Parece que la política se ha encerrado en el armario y no quiere salir. Tal vez, le asusta la crisis, tal vez es que no sabe qué hacer...O puede que no haya encontrado aún el espíritu de nuestro tiempo y anda dudosa...desorientada, perpleja, asustada.

¿Cómo sacarla de ahí? No es tarea fácil...La filosofía y la humanidad lo van a intentar, seguro que con paciencia y generando un clima de confianza, al final ella sola saldrá de su escondite. El mundo la necesita, necesita de su heroína...para que lidere el futuro y contra eso, no puede luchar, tarde o temprano tendrá que tomar una decisión. 

Las cosas no están bien aquí fuera. Hay incertidumbre, ansiedad,  conflictos y demasiada impunidad que está por encima de toda justicia... Hay que mojarse, dar la cara y mirar a los ojos de la gente y explicarse. La política lleva demasiado tiempo viendo lo de fuera desde dentro... Ahora debe hacer honor a su digna misión y desprenderse del perverso efecto de subordinación a la cultura de la marca. La política es más importante que las siglas, es lo que da sentido a la ciencia, al progreso, a la evolución. Ha de ser ella misma y crear un espacio de pensamiento, de análisis, de evaluación del estado de las cosas y marcar nuevos rumbos. Se detectan algunos pasos, pero aún son muy leves...insuficientes.

¿Como hacerlo? A través de la inteligencia emocional, esa que está forjada de sentimientos, emociones, que ve lo que le preocupa a la gente llana y entiende bien lo que hay que hacer. "El capital" hace tiempo que la utiliza para otros fines y así nos va... Hay que renovar el lenguaje, poner en valor otras palabras..."La conversación" es la expresión clave, la etiqueta que hay que comenzar a practicar más en los espacios compartidos.

Y es que ya lo decía el viejo Miterrand "Sólo puede ser-líder- alguien que desee, ame y quiera..." bueno, más o menos eso es lo que venía a decir.

En el fondo y al final, todos acabamos siendo esclavos del amor. A lo mejor esa es la fuerza que necesitamos para transmitir al mundo que nada está perdido, que hay esperanza y que depende de la política y de nadie más... Y la política somos todos y todas...

Mañana más....

Un poco de música para acompañar este post.