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dimarts, 31 d’agost de 2010

El esencial sobre Prostitución!!! Más Justicia y Menos Regulación


La ecuación necesaria: Sentido Común + Clarividencia Legislativa / Beneficios de la trata de personas = Abolición Prostitución

No se me daban bien las mates… pero a nadie se le escapa que la demanda es la que proporciona el beneficio y sin demanda, no hay mercado, no hay tráfico, no hay dividendo.  Se esfuma el interés, quizás a otra parte porque el dinero sucio, ese que se crece desde lo más oscuro del ser, siempre va a otra parte a buscarse la vida. ¿Deberíamos resignarnos porque forma parte de nuestra naturaleza? Claro que No, pero la realidad es la que es y no debemos obviarla, sino combatirla sin descanso. El mal siempre está ahí fuera, acechando a l@s más vulnerables, a l@s más débiles y se alimenta de ell@s creando un círculo peligroso del que es difícil salir. Además, siempre es amparado por el poderoso ambicioso, exento de escrúpulos que lo retroalimenta aún más y más, hasta convertirlo en un auténtico monstruo indestructible.

Pero afortunadamente, nos quedan las leyes que las hacemos las personas, aunque algunos las hacen para controlar y otros para liberar. Yo creo que si hay que legislar, que sea para liberar a las personas de ese “mal”, del verse atrapad@s en un “circuito” coyuntural por unas determinadas circunstancias que muchas veces, tienen más que ver con factores externos que con los sueños de la gente. Querer ir a otro país para empezar algo, una nueva vida, ganar dinero para ayudar a tu familia, crecer como indiviud@s y un sinfín de posibilidades, se ha convertido ya demasiadas veces en una trampa mortal sobre todo para las mujeres… Las que más intentan “salir adelante como sea” y arrastradas por la necesidad se dejan llevar por falsas promesas. El oportunista hace su jugada magistral como intermediario entre las personas y los que forman parte de ese mercado, "operadores de la carne humana," la demanda se jacta desde su pedestal de opulencia, contratando los servicios a capricho vencido y finalmente, están los avasalladores de guante blanco, esos que invierten una parte de sus excedentes en engordar a base de hormonas, a la gallina de los huevos de oro, con perdón de las gallinas… 

Sencillamente patético y así, entre los que hacen la vista gorda, los que no quieren mojarse, y los que evitan a toda costa el problema, en el patio de atrás de muchas ciudades de nuestra sociedad tan moderna y avanzada en tantas otras cosas, se levanta un monumento a la indiferencia, una arquitectura basada en la máxima de “Y a mi qué, si siempre han habido putas y chaperos”.

Pues bien, yo no puedo ser indiferente, no quiero, me niego, y creo en el poder de las leyes que liberan y que protegen al más débil frente al poderoso pernicioso. Ese es el sentido de la justicia ¿Cuál, si no?

Hágase justicia pues, aplicando la ley más dura posible contra el traficante de personas, contra el indecente que compra la dignidad humana como si de un servicio más de ocio se tratase, arrebatándole todo valor esencial.

Y déjense ya de “reglamentaciones”  huecas que no hacen otra cosa más que alimentar al monstruo.