Aquí i ara només lletres...

dimarts, 22 de juny de 2010

Hablando se entiende la gente.

A propósito de este titular en "Entitats laiques i islàmiques de Catalunya rebutgen l'ús del burca i el nicab" de la edición de El Periódico del 19 de junio, varias consideraciones.

Primera. Parece que finalmnete y después de tanta polémica se aproximan posiciones. Y es que era de esperar que a fuerza de sentido común y echando mano de nuestra carta de derechos humanos, se llegara a la conclusión de que es del todo ilógico aceptar una prenda de vestir (El Burka o el hijab) como algo impuesto, cuando ésta dificulta la identificación de la persona que lo lleva y su comunicación con l@s otr@s planteando problemas de convivencia.

Segunda: Pero, ¿cúanto hay de religiosidad en el Burka?, eso lo saben l@s expertos...¡No? A mi me interesa hablar de libertades en países democráticos en los que se respetan los derechos humanos, por encima de cualquier otra consideración. La cuestión más puntiaguda del tema es que hay mujeres que lo quieren llevar porque llevan toda su vida respetando esa tradición, forman parte de una determinada generación...y parece que con la ilegalidad se les esté "robando" algo muy preciado para ellas. Nuestra sociedad, nuestro sistema tiene la manía siempre de legislar para solucionar los conflictos sin antes a veces ir a la raíz de esos conflictos y eso es como ir poniendo parches a una bici con las ruedas pinchadas hasta que un buen día ya no pueda caminar....

Y tercera consideración y la más difícil de abordar sin que a una la tilden de radical feminista, ¿De dónde viene todo esto? del concepto de "dominación" de forma mal llamada, de intentar siempre poseer lo ajeno. La vida y la intimidad de una mujer no le pertenece a nadie más que a ella misma.  Llevamos demasiados siglos escapando de esa dominacíón, salteándola como podemos para sobrevivir, para ser independientes y construir nuetsro porpio camino desde nuestra mirada, en tanto que individuas y mujeres y no la que otros nos quieren hacer ver.

La dominación masculina sobre la mujer ha estado latente siempre, de hecho hoy en pleno siglo XXI, en países civilizados y avanzados cultural y democráticamente hablando, emerger en los lugares más insospechados. Está ahí, tan vivita que hoy nos hace pensar a las mujeres en lo buenas que son las leyes como aliadas para construir un futuro más igualitario y nos ayuden a desprendernos de esos lastres del pasado. Sólo una cosa más, antes legislar, estudiemos bien todos los puntos de vista y los de origen sobre todo.