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dissabte, 23 de gener de 2010

Miserias al descubierto.

Artículo de María Freiría
El terrible terremoto de Haití ha puesto al país al descubierto para conocer una realidad realmente impactante, desgraciadamente, mucho más que la dimensión que ha alcanzado el terremoto.

Es realmente triste que un país que es considerado uno de los más pobres del mundo, encima haya tenido que soportar este fatal acontecimiento de la naturaleza. Allí el 80% de la población sobrevivía antes del terremoto en la indigencia, el 60% carecía de trabajo, y la esperanza de vida apenas superaba los 50 años. La tasa de mortalidad infantil era del 80‰. Sin agua potable y con desnutrición crónica Haití ostentaba otro record negativo: tenía la más alta tasa de mortalidad materna en la región, 670 muertes por cada 100 mil nacidos vivos.


Pero Haití, además es mundialmente conocida por otro factor de riesgo cada vez más preocupante. Me refiero a la violencia contra las mujeres.


Las organizaciones de mujeres han manifestado su pesar por la desaparición en el terremoto de dos activistas que lucharon por la igualdad de las mujeres haitianas y el fin de la violencia ejercida contra ellas, Myriam Merlet y Magalie Marcellín. Su muerte fue anunciada por el movimiento Marcha Mundial de Mujeres.


En Cité Soleil, una de las zonas más miserables de Puerto Príncipe, a donde a duras penas llega la ayuda o cualquier autoridad, ya se ha dado cuenta de las primeras violaciones de mujeres. Desde la organización Pon Fin a la Violencia se ha puesto en marcha una campaña por las mujeres y las niñas haitianas, para alentar sobre su vulnerabilidad y garantizar su seguridad protegiéndolas de las violaciones y de los secuestros con otros fines, tráfico de personas.


Esta es una realidad triste, dramática e incomoda que debería hacerse mucho más visible para frenar los abusos contra las mujeres haitianas.